Por: Hedi Águila Zamora
“Mejoramiento Humano” y “Calidad de Vida” son expresiones de uso frecuente en el léxico cubano contemporáneo, pero en tiempos del colonialismo español, no era del interés de hacendados ni estaba en la voluntad política de los gobernantes mejorar el modo de vida de la población. Sólo los ricos y poderosos podían disfrutar del confort hogareño, del arte y la literatura como formas de expansión espiritual. Sin embargo, existían personas que se preocupaban por practicar la caridad pública, entre las que se encontraba Doña Marta Abreu de Estévez, pero con la particularidad de que ella fue más allá de la simple limosna. Marta fue portadora de una gran preocupación por sus coterráneos, en cualquier ciudad del mundo donde se encontrara no olvidaba a su país. En cartas a su amiga íntima Teresita Quijano le comunicaba sus inquietudes en frases que traslucían sus añoranzas y disgustos: “tan hermoso y tan desgraciado, yo que lo amo tanto" , así se refería a aquella Cuba que sufría el vasallaje colonial.

